En transición electoral e institucional
Rumbo al balotaje:
La Oficina Nacional de Procesos Electorales culminó el conteo al 100% de las actas contabilizadas, con un escenario que ya se había consolidado desde hace algunas semanas. Keiko Fujimori obtuvo el 17.181% de votos válidos, Roberto Sánchez el 12.031% y Rafael López Aliaga el 11.904%. El Jurado Nacional de Elecciones proclamará, oficialmente, los resultados este domingo 17 de mayo, instalando la contienda para el balotaje entre Fujimori y Sánchez.
La segunda vuelta se inicia, además, en un escenario donde las controversias judiciales vuelven a mezclarse con la campaña. Roberto Sánchez enfrentará una audiencia el próximo 27 de mayo, cuando el Poder Judicial evalúe emitir el auto de enjuiciamiento por el presunto falseamiento de información sobre aportes de la campaña de Juntos por el Perú en 2020. La audiencia ocurrirá 11 días antes de las elecciones. En el plano jurídico, el proceso no tendría un efecto inmediato sobre su eventual candidatura, o un futuro ejercicio presidencial, ya que una eventual elección suspendería el avance del juicio mientras ejerza el cargo. Sin embargo, el impacto podría trasladarse al terreno político y mediático, sobre todo si la discusión se centra en la idoneidad y credibilidad.
En paralelo, Keiko Fujimori intenta instalar una confrontación política más directa, planteando la realización del debate entre candidatos presidenciales, entre los vicepresidentes y entre los equipos técnicos. Adicionalmente, más allá de formato de los debates, Fujimori intenta desmarcar a Sánchez de la narrativa simbólica asociada a Pedro Castillo. Originalmente, Sánchez había propuesto un debate en Chota, Cajamarca, a lo que Fujimori señaló, rápidamente, que el debate podría darse en el lugar de origen de Sánchez, como Huaral, o en su lugar de residencia: “El señor Sánchez no es de Chota, ni vive en Chota, él vive en San Borja”.
Las primeras encuestas mostraban un escenario competitivo y abierto a reacomodos políticos. El respaldo de Primero la Gente a Juntos por el Perú y el planteamiento de Alfonso López Chau, de Ahora Nación, de construir un “gabinete de amplia base” evidencia que la etapa de alianzas todavía no se ha cerrado. No obstante, no todos los actores políticos parecen dispuestos a facilitar una lógica de consensos amplios. Rafael López Aliaga mantiene una posición más confrontacional y con menor disposición a respaldar acuerdos políticos amplios. Aunque continúa cuestionando el proceso electoral, López Aliaga confirmó que participará en el próximo Congreso, liderando la bancada de Renovación Popular e impulsando reformas al sistema electoral.
Lógica institucional de transición:
El Ejecutivo permanece enfocado, casi exclusivamente, en la crisis de Petroperú. El último decreto de urgencia, aprobado por el gobierno de Balcázar para garantizar un nuevo rescate, evidencia que la empresa estatal, en un escenario permanente de insolvencia, es uno de los principales focos para los diversos gobiernos.
Por otro lado, el gobierno transita sus últimos meses con señales cada vez más evidentes de estar enfocados, principalmente, en la transferencia de mando. La ausencia de ministros en las comisiones del Congreso, a pesar de reiteradas citaciones, reflejaría la escasa disposición de sostener confrontaciones políticas o discusiones de largo alcance. Después de todo, se trata de una administración que, desde sus inicios, se ha enfocado en el horizonte inmediato del cambio de mando el 28 de julio, y no en llevar a cabo grandes reformas estructurales en poco tiempo.
El Congreso tampoco sería diferente a esta lógica de cierre de ciclo, pues le queda unas tres semanas efectivas de trabajo legislativo, antes del final de la segunda legislatura ordinaria el próximo 15 de junio. En ese período, distintas bancadas, en especial aquellas cuyos congresistas no regresarán para el próximo Parlamento, intentarán acelerar proyectos pendientes y cerrar agendas propias.