Cuenta regresiva
Ventaja frágil en la recta final:
El día de la segunda vuelta presidencial se acerca, pero las campañas continúan avanzando con mucha cautela. Nadie tiene interés por arriesgar, incluso cuando intentan ingresar a zonas donde el voto no les es favorable. Esta calma se traduce en el poco movimiento en los sondeos de opinión.
Las últimas encuestas de Ipsos y Datum reflejan un escenario donde Keiko Fujimori habría logrado capitalizar algo que no consiguió en sus anteriores campañas. De momento, Fujimori estaría dejando de aparecer como la opción con mayor rechazo, frente a su rival. Ipsos le otorga 39% de intención de voto, frente al 35% de Roberto Sánchez, mientras que Datum muestra un escenario similar, con 39.5% para Fujimori y 36.1% para Sánchez. Además, las encuestas revelan dos aspectos interesantes: la evolución del antivoto y las preferencias territoriales.
Sobre el antivoto, la encuesta de Ipsos revela que el rechazo a Fujimori cae a 48%, reduciendo 28 puntos respecto a febrero y 7 respecto a abril. Por su parte, Sánchez alcanza 47%, 5 puntos menos que en la última medición. Estos resultados evidenciarían que, por primera vez en varias elecciones, Fujimori no aparece en una posición inferior respecto a su rival en términos de rechazo.
En segundo lugar, las encuestas muestran un reordenamiento territorial del voto. Fujimori mantiene una posición particularmente sólida en Lima y Callao, donde Datum le asigna 48.8% frente al 25.6% de Sánchez. Además, la candidata de Fuerza Popular conserva ventaja en el norte del país, con 41.1% frente al 36.4% del candidato de Juntos por el Perú. Por su parte, según Datum, Sánchez mantiene fortaleza en el centro, sur y oriente, aunque Ipsos registra una caída importante en el ámbito rural, donde pierde 6 puntos respecto de la medición previa.
El desinterés por esta elección es alto, tal como lo fue para la primera vuelta, y es bastante probable que el elector se decida por un candidato estando en la fila de espera para ejercer su voto.
Todo lo anterior demuestra que esta segunda vuelta se estaría configurando como una disputa por conservar votos y reducir el rechazo. En este primer tramo, Fujimori habría logrado estabilizar a su votante, disminuir parcialmente su antivoto, y proyectar una imagen menos riesgosa que la de Sánchez. Ello no significa que haya convencido a una amplia mayoría, sino que, de momento, una parte significativa del electorado consideraría que “no es la peor opción”, lo que puede ser relevante en una elección que se definiría más por la percepción de riesgo, que por un apoyo férreo.
Sánchez enfrenta un escenario un poco más complejo. La falta de recursos económicos lo habría obligado, inicialmente, a realizar campaña en la capital, donde el escenario de intención de voto podría no cambiar más, perdiendo espacio en zonas donde inicialmente tenía ventaja. Además, su estrategia de moderación genera tensiones y fricciones dentro de Juntos por el Perú, especialmente, con los sectores más cercanos al castillismo. La incorporación de figuras como Pedro Francke o Manuel Rodríguez Cuadros al equipo técnico busca transmitir tranquilidad hacia sectores moderados e indecisos, pero resulta contradictorio con el discurso más confrontacional de algunas facciones del partido.
En ese escenario, el debate técnico programado para este domingo adquiere relevancia estratégica. Fuerza Popular buscaría un tono más orientado a contrastar riesgos económicos e institucionales asociados a un posible gobierno de Juntos por el Perú. Mientras tanto, el equipo técnico de Sánchez podría mantener el eje político y confrontacional de la campaña. El problema con esta estrategia es que el antifujimorismo más duro ya le constituye un voto asegurado a Sánchez, e insistir en esta narrativa no le asegura el respaldo de los indecisos. Adicionalmente, los intentos de Ahora Nación de buscar un entendimiento político con Juntos por el Perú no estarían siendo exitosos. Es entendible la cautela de Sánchez de incorporar figuras como Harvey Colchado, que sería problemático para la facción castillista, considerando el simbolismo que Colchado mantiene alrededor de la detención de Pedro Castillo. A diferencia de Fuerza Popular, Juntos por el Perú se balancea en un equilibrio frágil, teniendo que saber ampliar su electorado y alianzas políticas sin fracturar la coalición interna que sostiene la candidatura de Sánchez.
Sin embargo, el primer error importante de la campaña de Fuerza Popular probablemente ya ocurrió. Las declaraciones de Miguel Torres durante una entrevista, dando a entender que existió una articulación entre distintos actores para sacar a Pedro Castillo de la presidencia, reactivan una narrativa sensible para el castillismo y el antifujimorismo. El impacto de esta declaración no es solo la polémica inmediata, sino el riesgo de reactivar temores y memorias políticas que Keiko Fujimori había logrado contener en esta primera etapa de la campaña.
En paralelo, la situación de Rafael López Aliaga empieza a reflejar un desgaste político considerable. Su negativa a asumir como senador, pese a haber sido electo, proyecta una imagen de inconsistencia, que se profundiza cuando se recuerdan otros mensajes contradictorios.
Elecciones Regionales y Municipales:
Los resultados del pasado 12 de abril empiezan a generar movimientos internos dentro de distintas organizaciones políticas. Podemos Perú anunció la disolución de su bancada parlamentaria y la reestructuración integral del partido, tras el fracaso electoral de la primera vuelta, y de cara a lograr mejores resultados en las próximas elecciones locales. La conformación de la bancada “Lealtad Nacional”, integrada por algunos congresistas de Podemos, solo refleja el reagrupamiento alrededor de intereses coyunturales.
Por su parte, Alianza para el Progreso intenta proyectar una imagen de reorganización de cara a las Elecciones Regionales y Municipales. La renovación anunciada bajo el liderazgo de Martín Namay evidencia que APP necesita desplazar, rápidamente, su atención a los espacios subnacionales, donde conservan capacidad territorial y estructuras de movilización, como un último intento de no perder lo logrado todos estos años por el partido.
Las Elecciones Primarias, para estos comicios, perfilan un escenario altamente fragmentado y competitivo. La candidatura de Verónika Mendoza al Gobierno Regional de Cusco, con la Alianza Venceremos, demostraría su necesidad de replegarse hacia espacios regionales, tras perder capacidad en la política nacional.
Además, varios congresistas intentan reciclar capital político buscando posiciones subnacionales, como es el caso de varios acciopopulistas: Silvia Monteza, en Cajamarca; Luis Aragón, en Cusco; Marleny Portero, en Lambayeque; Enrique Alva, en Trujillo; Wilson Soto, en Lurigancho-Chosica; Edwin Martínez, en Arequipa. Luis Picón es candidato para Huánuco por Podemos Perú. En Lima Metropolitana, la eventual competencia entre 42 candidatos, como Carlos Bruce, Susel Paredes, Francis Allison, Yehude Simon, Alberto Tejada, entre otros, anticipa una elección local igualmente fragmentada y abierta que las presidenciales.
Cierre de legislatura:
El Congreso entra en la etapa final de la legislatura. Con apenas dos semanas efectivas de trabajo antes del 15 de junio, descontando la próxima semana de representación, distintas bancadas intentarán acelerar la aprobación de proyectos pendientes antes de la instalación del nuevo Parlamento bicameral en julio. El riesgo de este cierre de ciclo es que predominen las decisiones de corto plazo y las agendas particulares por encima de criterios técnicos. Para una gran mayoría de congresistas que no regresan al Parlamento en julio, la premisa sería operar bajo las últimas semanas de vida política.