Un país dividido en nichos electorales
Voto fragmentado por territorios y generaciones:
El proceso electoral para las nuevas autoridades nacionales empieza a mostrar algunos patrones más definidos, aunque todavía no se configura un panorama claro. Las encuestas de esta semana, de Ipsos y CPI, coinciden en que la fragmentación persiste, pero el voto comienza a ordenarse, lentamente, cuando se simula una decisión real en la cédula.
En intención de voto, Ipsos ubica a Keiko Fujimori con 11% y a Rafael López Aliaga con 10%, mientras que CPI los sitúa en 10.1% y 11.2%, respectivamente. La diferencia entre ambos no supera el margen de error. En el simulacro de votación, ambos saltan a niveles cercanos, Fujimori en 17.3% y López Aliaga en 17.2% en Ipsos, lo que evidenciaría un primer proceso de concentración del voto.
Además, ambos consolidan perfiles diferenciados del electorado. La candidata de Fuerza Popular mantiene un voto más transversal y territorialmente extendido, con especial fortaleza en el Norte y el Oriente del país, y con presencia relevante en los sectores C, D y E. Por su parte, el candidato de Renovación Popular exhibe una concentración marcada en Lima, y en el sector A, principalmente, a pesar de tener una campaña dirigida hacia el resto de los sectores. Asimismo, su fortaleza en el sur podría responder esencialmente a Arequipa, y no necesariamente a toda esta zona del país de manera extendida.
El segundo nivel de competencia confirma la dispersión del voto con un pelotón de candidatos con empate técnico con 5%, en la intención de voto de Ipsos: Alfonso López Chau, Roberto Sánchez, Carlos Álvarez y Jorge Nieto. En el simulacro de la misma encuestadora, López Chau, Sánchez y Álvarez se ubican con una ligera mejora, con 7.9%, 7.5% y 7.4%, respectivamente. En el desagregado, se puede observar que López Chau tiene un mayor respaldo en el sur, pero sin demostrar otro bolsón en el que podría crecer. El respaldo de Sánchez en el centro y sur respondería a su campaña rural, pero a la expectativa y peleando estas zonas con otros candidatos. Por su parte, Nieto obtiene un 5.4% en este mismo simulacro, destacando particularmente entre los votantes jóvenes, pero necesita alcanzar otros bolsones etarios y territoriales si aspira a más.
Uno de los elementos que destaca en esta campaña electoral es la segmentación del voto. No hay un candidato que logre apropiarse de un grupo etario o territorial de manera dominante. El voto joven está particularmente fragmentado, con algunos candidatos con mayor respaldo en este grupo etario, pero sin que alguno supere con claridad al resto.
Luego, en un tercer nivel, están los candidatos que confirman su capacidad de resistencia a los golpes, más que de crecimiento, como César Acuña, con 5.2% en el simulacro de Ipsos, con lo que podría pasar la valla y tener representación en el Congreso. Su resistencia respondería a la fortaleza de sus bases regionales, en especial en el norte. Otros candidatos, como José Luna, con 2.6% de votos válidos en el simulacro de Ipsos; Yonhy Lescano con 2.7%; y Mario Vizcarra con 1.8%, operan como candidaturas “comodines”, que fragmentan sin reordenar el tablero.
En el espacio de la izquierda, la coexistencia de candidatos como Ronald Atencio, López Chau y Sánchez, reflejan una fragmentación que podría resolverse en el cierre de la campaña. Este bloque suma porcentajes relevantes, pero dispersos, lo que podría limitar la capacidad de estos candidatos de competir de manera efectiva en esta etapa.
La campaña entra a su fase decisiva, pero de manera indefinida. En esta cuenta regresiva para el 12 de abril, el crecimiento espontáneo se reduciría y aumentaría la presión por consolidar bases. Las cifras muestran que el electorado empieza a ordenarse, pero de manera lenta. El voto en blanco y viciado se reduce, pero sigue siendo elevado. En este tránsito, el electorado se movería más por cálculo que por convicción, lo que define la lógica de la competencia. Y es que los candidatos, en especial los del pelotón, no solo tienen que crecer, sino evitar que su oponente directo también lo haga.
Pausa política:
La gestión de José María Balcázar parecería haber entrado en una fase contenida y enfocada en ajustes puntuales, más que en definiciones políticas de fondo. La reciente designación de viceministros esta semana en carteras clave, como Economía, Salud e Interior, confirma una lógica de continuidad operativa.
En el MEF se priorizó los perfiles técnicos e institucionales, nombrando a Eloy Durán Cervantes como viceministro de Economía, y a José Armando Calderón Valenzuela como viceministro de Hacienda. Por su parte, las designaciones en Salud con Henry Alfonso Rebaza Iparraguirre, nuevamente en el cargo de viceministro de Salud Pública, y a Luis Melchor Loro Chero, como viceministro de Prestaciones y Aseguramiento, apuntarían a sostener la gestión en medio de problemas estructurales persistentes.
Finalmente, se trata de un Ejecutivo que opera en un contexto de transición corta, con la primera vuelta de las elecciones generales a dos semanas, con un margen de acción limitado y una baja aprobación. La última encuesta de CPI sitúa la aprobación presidencial en 14.7%, frente a una desaprobación de 49.6%, cifras que confirman un respaldo bajo. Sin embargo, el dato más relevante es el 35.7% de ciudadanos que no define su postura. Es decir, hay un segmento distanciado del gobierno que no toma una postura clara, de aprobación o rechazo. En términos políticos, no se traduce, necesariamente, en apoyo, pero tampoco en oposición activa.
Por último, el Congreso transita en una etapa de baja intensidad. La semana de representación y los próximos feriados por Semana Santa han contribuido a una sensación de pausa en la confrontación política y la agenda parlamentaria. No obstante, la calma podría ser más aparente que real, pues se debe decidir si se convoca a Pleno en la semana previa a las elecciones del 12 de abril, o se postergan las sesiones plenarias para después de los comicios. Después de todo, se trata de un Parlamento en el que el cálculo político marca la agenda.