Camino a las EE.GG. 2026
Camino a 2026:
El camino hacia las Elecciones Generales de 2026 se vendría caracterizando con la improvisación como regla y no excepción. La gran mayoría de los partidos ha presentado la inscripción de sus listas sobre la fecha límite, lo que sería más una precariedad de las organizaciones, que una estrategia calculada. En el pasado, el apuro y la falta de orden interno terminaron condicionando la participación electoral en algunos casos, lo que siempre es un riesgo.
En medio de ello, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) informó que, tras emitir opinión desfavorable, no se aplicará la propuesta de Voto Digital en las Elecciones Generales de 2026. ONPE insistirá en su iniciativa, e incluso ha señalado que podría presentar una demanda competencial.
Sobre algunas de las agrupaciones, Avanza País deberá subsanar las observaciones del JNE sobre la inscripción de la plancha presidencial. Como se recuerda, en este caso, la fórmula presidencial presentada por la agrupación está conformada, ahora, por el congresista José Williams como cabeza y Fernán Altuve y Adriana Tudela en la primera y segunda vicepresidencia, respectivamente, luego de la renuncia de Phillip Butters y Karol Paredes. El JNE ha pedido la documentación referida a la renuncia de estos dos últimos.
Este desorden, por llegar al último minuto del plazo, convive, además, con incertidumbre respecto a la interpretación de las restricciones legales. Perú Libre designó a Vladimir Cerrón, prófugo de la justicia desde hace más de dos años, como cabeza de lista al Senado nacional, seguido de su madre, Bertha Rojas. Además, Arturo Cárdenas, involucrado en el caso «Los Dinámicos del Centro», liderará la lista al Senado por Lima Metropolitana. Con casos similares, Arturo Fernández busca mantenerse en carrera a través de la vicepresidencia, de Un Camino Diferente, pese a contar con sentencia; y Antauro Humala ha encontrado en Juntos por el Perú su vehículo más viable para intentar llegar al Congreso, como candidato al Senado nacional. A ello se suma la incertidumbre sobre si este mismo partido insistirá en postular a Pedro Castillo, ya sentenciado por el golpe de Estado de 2022. Parecería que, más que proyectos políticos, las agrupaciones buscarían vacíos legales para mantenerse en el tablero.
Alianza para el Progreso confirma, por su parte, una lógica que le ha sido funcional en los últimos procesos: el reciclaje sistemático de figuras y la rotación continua de cuadros sin perder volumen parlamentario. Exministros de distintos gobiernos y figuras mediáticas se combinan con el arrastre de gobernadores regionales, en una apuesta clara por el Senado como un proceso similar al de las elecciones subnacionales, donde el peso territorial resulta decisivo.
Son varios los partidos que han optado por nombres conocidos, como exfutbolistas y exreinas de belleza, reflejando una tendencia de buscar perfiles conocidos que aporten exposición.
En contraste, Fuerza Popular parecería la organización más estructurada del sistema. Es, hasta ahora, el único partido que inscribió a todas sus listas a nivel nacional con anticipación, apostando menos por invitados y más por su círculo de confianza. La decisión revela una estrategia clara: priorizar la cohesión interna y la disciplina partidaria, clave en el Parlamento, incluso si ello implica dejar de lado una amplia renovación de rostros.
Por su lado, la izquierda, en tanto, llegaría al 2026 con su característica fragmentación. El ala progresista se articula alrededor de Ahora Nación y Alfonso López Chau; el sector más duro se concentra en Venceremos, con Ronald Atencio; y la izquierda identitaria se mantiene en Juntos por el Perú, con Roberto Sánchez. A este panorama se suma Podemos Perú, que, sin definirse ideológicamente, podría captar parte del electorado de izquierda con figuras como Raúl Noblecilla.
El resultado previsible para la izquierda sería una dispersión del voto en un segmento ya reducido, por lo que tendrán más competencia entre sí, que de cara a las agrupaciones del espectro ideológico opuesto.
El escenario electoral de 2026 se proyecta a ser una campaña marcada por la supervivencia política, la personalización de figuras y, probablemente, el fin de una gran mayoría de partidos incipientes en este proceso que no pasen la valla electoral.
Cierre del año con alta aprobación:
A dos meses de haber asumido la presidencia, José Jerí cierra el año con un nivel de aprobación significativo, aunque con algunas señales de advertencia. La última encuesta de Datum sitúa el respaldo ciudadano en 55%, tres puntos porcentuales menos que en noviembre, la primera medición al mes de asumir como mandatario. La caída es mínima y todavía lo mantiene en el terreno favorable de la aprobación, pero revela que su estrategia comunicacional llegó hasta cierto punto, sin resultados concretos respecto a la lucha contra la inseguridad ciudadana y el crimen organizado.
El análisis de Datum revela que el respaldo no es homogéneo, pues hay una brecha generacional donde el respaldo disminuye entre los mayores de 55 años. Según Datum, esto también se entiende como el efecto de su estilo comunicacional más directo y digital, que conecta mejor con los jóvenes, frente a una población adulta marcada por el desgaste político.
El principal desafío de Jerí será sostener su capital político en un escenario potencialmente adverso, como lo será el proceso electoral. La seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado se perfilan como la prueba de fuego de su gestión, con una campaña electoral que comenzará a despegar a inicios del próximo año.