Camino a la primera vuelta
Camino a la primera vuelta:
Con las resoluciones de tachas y apelaciones, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), deja establecido el tablero electoral con 36 planchas presidenciales expeditas para competir en las Elecciones Generales 2026. La cifra estaría lejos de ordenar el panorama, avizorando que será una campaña corta y fragmentada. A estas alturas, el problema ya no será quién entra a la contienda, sino quién logra destacarse en medio de la sobreoferta de candidatos.
Respecto de las listas, contando ya con el 100% de fórmulas presidenciales inscritas, ya se registró, también al 58% de las listas al Senado nacional, el 78% de las listas al Senado por distrito múltiple, al 74% listas a Diputados y al 90% listas al Parlamento Andino
Las encuestas de enero, tanto de Ipsos como de Datum, muestran un patrón consistente: Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori se mantienen al frente, pero con porcentajes aún bajos para una elección tan próxima. Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori continúan liderando la intención de voto, con 10% y 7%, respectivamente, en la encuesta de Ipsos – Perú 21; y con 11.7% y 8.0% en la encuesta de Datum. Carlos Álvarez reaparece como tercero en ambas encuestas, con 4% en Ipsos y 5.7% en Datum; mientras Alfonso López Chau sigue en cuarto lugar.
A once semanas de la primera vuelta, los crecimientos son marginales, ningún candidato logra despegar o apropiarse de la agenda pública para lograr posicionarse entre los demás. Incluso quienes tienen una alta exposición mediática, no logran convertir visibilidad en adhesión sostenida en la intención de voto de la ciudadanía.
Sin embargo, el desagregado regional de las encuestas aporta un dato interesante. López Aliaga no solo consolida su fortaleza en Lima, sino que tiene un rendimiento inesperado en el sur, con 12% según Datum, una zona históricamente adversa a candidaturas asociadas a la derecha. Por su parte, Fujimori retiene su piso en la capital, pero carece de este respaldo en el sur, donde su apoyo cae por debajo del 4%, según la misma encuestadora. De momento, son señales tempranas, pero relevantes, de cómo podría reconfigurarse el mapa electoral en la recta final.
Datum también evidencia cierta contradicción del electorado, pues se revela que la principal preocupación de la ciudadanía es que los candidatos cumplan las promesas de campaña, pero al mismo tiempo prefieren a alguien nuevo en política, preferencias transversales en sexo, edad, nivel socioeconómico y por región. En un escenario con 36 candidatos presidenciales, la preferencia por el “outsider” solo terminaría por diluir y fragmentar el voto, dificultando que una figura logre predominar.
En paralelo, se puede avizorar cómo se delimitará el panorama para la elección del Congreso bicameral. Datum también revela que la intención de voto para el Senado nacional favorece a los partidos más conocidos, como Renovación Popular, Fuerza Popular, Somos Perú, Alianza para el Progreso, principalmente, seguidos de Juntos por el Perú y Avanza País, entre las seis primeras agrupaciones. No obstante, el resultado no responde, necesariamente, a un respaldo seguro de los electores, sino al desinterés general de la ciudadanía para los comicios generales y al desconocimiento frente a una votación compleja y una cédula extensa. La combinación de desinterés y desconocimiento beneficiará a las agrupaciones con mayor recordación, entre una gran mayoría de nuevos partidos que participan por primera vez en un proceso electoral. El resultado podría terminar en un Congreso menos representativo que el actual.
Por último, el calendario electoral continúa avanzando. El siguiente mes será clave por la publicación definitiva de las fórmulas presidenciales y listas de candidatos, así como el sorteo de ubicación de las organizaciones en la cédula de votación. A estas alturas, podríamos llegar a las últimas semanas con cuatro o cinco candidatos con opciones de pasar a una segunda vuelta, compitiendo por un electorado desconfiado, desinteresado y poco involucrado. Con estos factores, lo que podría definir el pase a la segunda votación de junio, serían los errores ajenos y la capacidad de los candidatos de resistir y figurar en medio del ruido político y mediático.
El panorama de Jerí:
El episodio de la reunión no registrada oficialmente por el presidente José Jerí con empresarios chinos generó un intenso debate público, político y judicial. El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, tomó las declaraciones del presidente en Palacio de Gobierno por este episodio. Como se ha señalado, el problema no recaería, principalmente, en el encuentro en sí, sino en la falta de transparencia, en un contexto sensible con precedentes de falta de claridad de anteriores autoridades.
En el Congreso, el panorama para el presidente todavía está dividido. Mientras no se reúnan las firmas necesarias para convocar a un Pleno Extraordinario, cualquier intento de censura o vacancia queda en el aire. En el mejor de los casos para la oposición, cualquier tentativa se trasladaría al inicio de la próxima legislatura, a partir del 1 de marzo. Una moción de censura podría resolverse en una sola sesión, pero una vacancia exigiría una votación mucho más alta, 104 votos, para verse en la misma sesión. De lo contrario, este último proceso puede extenderse hasta una semana. A la fecha, ninguno de los números necesarios para convocar un Pleno Extraordinario o concretar una vacancia presidencial están garantizados.
Los aliados se mantendrían firmes y la estrategia de contención política se estaría basando en conversaciones individuales con congresistas para mitigar cualquier escenario contrario al presidente Jerí. La viabilidad de una censura o vacancia, a estas alturas, dependería más de si emerge nueva información que golpee la imagen del mandatario, que de lo que ya se conoce. En un escenario de desgaste adicional, el cálculo político podría cambiar.
Además, a ello se le suma que no habría un consenso sobre un eventual sucesor. Si Jerí fuera apartado del cargo, el Congreso tendría que elegir a un nuevo presidente que asuma la sucesión constitucional de la presidencia de la República. La ausencia de un nombre o un acuerdo explicaría, en parte, la cautela de varias bancadas frente a una salida abrupta del mandatario en pleno proceso electoral.
Desde una lógica electoral, la salida de Jerí tampoco tendría un impacto en las preferencias. El efecto real dependería de quién asuma el poder. En ese escenario, Renovación Popular aparece como el actor que más arriesga. Rafael López Aliaga insiste con la salida de un presidente que, con todos los cuestionamientos, mantiene niveles de aprobación superiores a los dos antecesores. El costo político para López Aliaga podría ser alto si la ciudadanía percibe que se fuerza una crisis innecesaria.
El cansancio ciudadano frente a la confrontación política podría beneficiar a Jerí, en el mediano plazo.