Agenda de problemas para el Ejecutivo
4 de Sep, 2026
| Análisis
La brecha entre el discurso y la acción:
- Lo sucedido en Trujillo, con el secuestro y posterior liberación de un empresario, junto con el asesinato de cuatro personas, es quizás el hecho de mayor peso mediático para el gobierno. Principalmente, porque golpea de manera directa el discurso de orden y seguridad que el gobierno ha construido como uno de sus ejes centrales. Asimismo, porque evidencia la brecha entre el discurso del Ejecutivo y un resultado tangible para la ciudadanía.
- La respuesta del gobierno, al vincular el episodio con la necesidad de aprobación de la delegación de facultades, que contempla 66 solicitudes en ocho materias, abre un frente de vulnerabilidad. La respuesta de algunos actores es que no se necesitarían facultades, por ejemplo, para una reforma del INPE o de la Policía Nacional, o exigir la salida del comandante general de la PNP. El Ejecutivo se expone a críticas al intentar apresurar las facultades delegadas, y además son señalados de no asumir responsabilidad en medidas que sí podría ejecutar. Lo más probable es que el gobierno mantenga este discurso en la sustentación de la delegación de facultades en el Congreso, con el riesgo que ello conlleva.
- El episodio de Trujillo también dejó en evidencia lo que podría describirse como una ausencia de liderazgos en sectores clave. El ministro de Defensa, Rafael Belaunde, si bien se trasladó a la zona por orden directa de la presidente, no logró proyectar un adecuado manejo que la situación exigía. En el Interior, el vacío es más estructural. El ministro César Astudillo, cuya condición de militar en retiro ya representaba un desafío para conducir una institución con resistencia histórica a liderazgos externos, parecería estar optando por evitar cambios drásticos en la PNP para no generar fricciones internas. El problema es que esta cautela, que podría tener una explicación lógica, sería insuficiente frente a una expectativa ciudadana que demanda resultados tangibles en seguridad ciudadana. Además, Astudillo deberá saber sostener su posición si la bancada oficialista y sus aliados en el Congreso deciden retirarle el respaldo político.
- Los vacíos de Belaunde y Astudillo podrían no ser tan problemáticos si no fuera por la misma ausencia de liderazgo del premier Luis Galarreta, quien no estaría desempeñando un rol contundente en la conducción del Gabinete Ministerial. Los grandes ejes temáticos, presentados por Galarreta en la Política General del Gobierno, estarían quedando, en la práctica, a cargo de cada sector por separado, sin un trabajo articulado desde el Gabinete como equipo. Los rumores sobre la salida de algunos ministros son cada vez más fuertes. De concretarse, estas renuncias serían una señal de corrección, pero también la confirmación pública de que el Gabinete inicial no funcionó, lo que evidencia el acelerado desgaste del Ejecutivo.
- A diferencia de lo que podría anticiparse, la oposición parlamentaria ha optado, de momento, por una postura cauta. Algunas interpelaciones no han avanzado, a la par de mensajes públicos de dar tiempo de trabajo al gobierno, lo que podría entenderse como una señal de que el Congreso está dispuesto a mantener cierto grado de gobernabilidad, en beneficio del país. No obstante, no se trataría de una garantía asegurada, sino que podría estar condicionada a que el Ejecutivo muestre resultados concretos, especialmente en seguridad.
- En paralelo, el gobierno acumula un frente de desgaste comunicacional que no ha logrado contener con una estrategia oportuna. La denuncia que gira alrededor de Fernando Cerimedo, consultor vinculado a algunos líderes de la región, amplificado por la prensa alternativa, no ha tenido una respuesta clara del gobierno. La ausencia de voceros con capacidad de respuesta rápida y contundente en el Ejecutivo alimentaría la narrativa de una prensa tradicional cercana al gobierno, en contraste de una prensa alternativa más fiscalizadora e incisiva. El problema con esto es que se dejaría que los cuestionamientos crezcan sin que el Ejecutivo responda de manera tajante sobre los hechos.
- Por último, el premier Galarreta anunció que iniciarían las reuniones con los voceros de las bancadas, de cara a la delegación de facultades legislativas. Las señales iniciales de diputados y senadores que han mostrado disposición a otorgar facultades en materia de seguridad ciudadana y atención al Fenómeno El Niño, pero resistencia en las demás materias, evidencian que el Ejecutivo no tendrá un respaldo amplio al paquete completo. El escenario más probable es una delegación acotada, lo que podría limitar el alcance de la agenda que el gobierno buscaba impulsar por esta vía.
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