Crisis con cálculo electoral
Cálculo electoral:
La presentación de las 81 firmas para convocar a un Pleno Extraordinario en donde se debatan las mociones de censura contra el presidente José Jerí podría marcar un giro para el mandatario. Sin embargo, el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, ha pausado la convocatoria, señalando que solo 29 firmas son válidas. Se ha pedido a los congresistas regularizar el procedimiento antes de formalizar la convocatoria.
Si bien el mensaje de Rospigliosi se enfoca en el aspecto procedimental, las bancadas lo han visto como un acto político. Renovación Popular insistirá en que se convoque a Pleno, trasladando el pedido a Waldemar Cerrón.
Sin embargo, se daría un debate previo al de la censura. El presidente del Congreso no puede cambiar la naturaleza del pedido, por lo que solo se podrían ver las mociones de censura, pese a que distintos constitucionalistas sugieren que la vía correcta sería la vacancia presidencial, además de que extiende los plazos, trasladando un posible desenlace hacia marzo, cuando ya haya iniciado la legislatura ordinaria.
¿Qué hay detrás de las firmas que habrían permitido alcanzar el número necesario para convocar un Pleno Extraordinario? Alianza para el Progreso y Podemos Perú terminaron de inclinar la balanza. En el caso de APP, prevaleció la lógica electoral del partido por encima de las reservas iniciales de los congresistas de la bancada. De los 17 integrantes del grupo parlamentario, 16 adhirieron su firma a la solicitud, con la única excepción de Nelcy Heidinger, quien consideró inoportuno el debate. Por su parte, Podemos no solo ha respaldado la convocatoria al Pleno, sino que también firmó la moción de vacancia presidencial.
En paralelo, el mandatario va ganando tiempo. Cada día que transcurre sin la convocatoria oficial le permite a Jerí poder negociar, persuadir y recomponer alianzas. Asimismo, la estrategia pública es evidente, con un despliegue de agenda intensa de actividades oficiales que busquen proyectar una gestión normal y eficiente. En ese sentido, esta semana presentó el nuevo Plan Nacional de Seguridad Ciudadana ante el CONASEC, estuvo presente en la firma del convenio entre el Ministerio de Salud y EsSalud, entre otras actividades que buscan reforzar la imagen de un Ejecutivo activo y concentrado en gobernar, y no en defenderse.
No obstante, la acumulación de frentes complica al gobierno. La crisis en EsSalud, con denuncias de faltas de citas, desabastecimiento de medicamentos, entre otros problemas más de gestión; así como la rescisión del contrato del proyecto de la nueva Carretera Central, bajo el esquema Gobierno a Gobierno con Francia; y el fallo judicial que favorece a Cosco, limitando la supervisión de OSITRAN sobre el puerto de Chancay, suman a cuestionar la capacidad de gestión del gobierno. Además, la advertencia pública de Estados Unidos sobre el riesgo de que Perú pierda capacidad de supervisión sobre infraestructura crítica bajo control chino añade una dimensión internacional a una crisis local.
El escenario revela un gobierno bajo múltiples presiones: la parlamentaria, la gestión pública y las relaciones exteriores. La censura o vacancia no dependerá solo de los votos, sino del clima político que se vaya construyendo en las próximas semanas. Si la oposición logra instaurar la narrativa de que el Ejecutivo ha perdido el control político e institucional, el desenlace podría acelerarse. Por el contrario, si Jerí consigue estabilizar alianzas y demostrar resultados positivos de su gestión, el impulso podría enfriarse. En ambos casos, llegaremos a marzo, el mes previo a los comicios generales, con un precario equilibrio.
Panorama 2026:
El sorteo de la ubicación de los partidos en la cédula de votación, para las Elecciones Generales, adquiere una dimensión estratégica, en un contexto con una sobreoferta de candidatos. En el sorteo se definió que la alianza Venceremos, liderada por Ronald Atencio, encabezará la cédula, mientras que el Partido Morado, con Mesías Guevara, cerrará la lista. En medio del proceso surgió una polémica adicional, respecto a la inclusión de Ciudadanos por el Perú, que había presentado su desistimiento para participar en el proceso electoral. El reglamento establece que su espacio debe ser ocupado por el siguiente en el orden del sorteo, pero algunos partidos han pedido que se mantenga el lugar vacío o con una indicación expresa de su retiro. La ONPE indicó a los representantes de las organizaciones políticas que dejarán en blanco los espacios de las agrupaciones que se retiren.
La importancia de la cédula radica en el contexto. El retorno al Congreso bicameral y la extensión de la cédula anticipan que será una jornada compleja para los electores. En ese escenario, la probabilidad de que predomine el voto por el símbolo, antes que el voto preferencial, es alta. La posición en la cédula puede facilitar el reconocimiento, especialmente con una ciudadanía que está demostrando un bajo nivel de involucramiento y cuya indecisión es histórica, a estas alturas de la campaña electoral.
Las encuestas continúan reflejando una competencia aún abierta, especialmente porque hay un grupo significativo de candidatos que no se desmarca entre sí. Rafael López Aliaga lidera la intención de voto presidencial, con 12%, según la última encuesta de Ipsos para Perú 21. Keiko Fujimori figura en segundo lugar, con 8%, seguida de César Acuña, Mario Vizcarra, Carlos Álvarez y Alfonso López Chau, con 4%. Otros candidatos que siguen en la encuesta son George Forsyth, José Luna Gálvez, Roberto Sánchez y José Williams, todos con 2%. Esta dispersión revelaría que los candidatos no estarían consolidando, todavía, un liderazgo sustancial que los logre diferenciar del resto.
Las estrategias electorales empiezan a delinearse con mayor claridad. Si bien López Aliaga se mantiene líder, su estilo reactivo y las tensiones internas de Renovación Popular, que agrupa a perfiles moderados y conservadores que pueden chocar entre sí de manera pública, lo obligan a recalibrar de manera constante su discurso. Asimismo, se han incorporado los exministros Álex Contreras y Carlos Herrera Descalzi, por lo que se podría percibir como un intento de fortalecer de manera técnica las propuestas de campaña.
En cambio, Keiko Fujimori, estaría optando por mantener una campaña contenida, evitando confrontaciones directas y apostando a la estabilidad de su respaldo. Por su parte, Carlos Álvarez, pese a un inicio tardío, estaría logrando mantenerse competitivo en las preferencias.
César Acuña ha mostrado un crecimiento sostenido, apoyado en una campaña territorial y en un discurso simplificado de su plan de gobierno por parte de los voceros técnicos, como el exministro José Salardi, y una estrategia digital activa.
De los otros candidatos, José Luna apuesta por la confrontación como mecanismo de visibilidad, como es su estilo usual; Roberto Sánchez intenta capitalizar el espacio del “castillismo”, incorporando símbolos y figuras vinculadas al expresidente. Alfonso López Chau no habría logrado consolidarse en las preferencias, más allá de un respaldo inicial en el sur del país, pero en donde Yonhy Lescano estaría evidencian una recuperación progresiva.
Con una oferta amplia y un electorado disperso, las estrategias electorales y la ubicación en la cédula podrían marcar la diferencia para algunas agrupaciones en una primera vuelta que, de momento, sigue fragmentada.