Panorama 2026: Crecimientos marginales
Turbulento camino a abril:
Los comicios generales avanzan en un contexto marcado, de manera predominante, por la desconfianza ciudadana, los procesos judiciales y las resoluciones electorales que han reordenado el tablero, y un clima de confrontación que comenzaría a ganar protagonismo, incluso antes de que la campaña entre en su fase decisiva.
En ese escenario, la discusión sobre la franja electoral ha acaparado los titulares los últimos días. La millonaria asignación por parte de la ONPE para la franja electoral, distribuida entra las organizaciones políticas para estos comicios, reabrió el debate sobre el financiamiento público. En teoría, se trata de un presupuesto para garantizar condiciones mínimas de competencia. La polémica surgió tras la revelación de presuntos direccionamientos de estos recursos, en particular en el partido Primero la Gente, donde se habría asignado S/464 mil, cerca del 30% de su presupuesto, a Nativa Televisión, vinculada a uno de los fundadores de la agrupación, Miguel del Castillo. La decisión la habría tomado, de manera unilateral, del Castillo, quién también presentó su renuncia como cabeza de lista a la Cámara de Diputados por Lima.
El caso, además, ha tenido un efecto expansivo. El candidato presidencial de País para Todos, Carlos Álvarez, no solo cuestionó que el Estado financie la publicidad de candidaturas. Álvarez señaló que dará un paso al costado si no se identifican y sancionan a los responsables de presuntos contratos, de la agrupación por la que es candidato, con el mismo canal por cerca de S/700 mil. La franja electoral podría revelar las debilidades y los conflictos internos en los partidos más incipientes, en comicios de debut y despedida para una gran mayoría. Los postulantes al Congreso que fueron invitados por Álvarez, como Julia Príncipe y la exjueza, Susana Castañeda, han asegurado que seguirían los pasos del candidato presidencial. Sin duda, una renuncia de Álvarez, quien se mantiene en los primeros puestos de las encuestas, podría generar un reacomodo de las preferencias electorales.
A ello, se suma la creciente preocupación por las personas que integran las listas parlamentarias. La revisión de hojas de vida de los candidatos muestra un panorama preocupante para la composición del próximo Congreso bicameral. En varios de los partidos se repiten patrones de candidatos con sentencias, procesos judiciales en curso, y vínculos directos con personajes investigados.
El caso más notorio es, quizás, el de Perú Libre. Vladimir Cerrón, prófugo de la justicia, no solo encabeza la candidatura presidencial de la agrupación, sino también la lista al Senado, evidenciando una estrategia que apuesta a los beneficios políticos del fuero antes que a la resolución de cuentas pendientes con la justicia. Además, sus listas al Congreso incluyen a personajes con antecedentes penales, como Arturo Cárdenas Tovar, conocido como ‘Pinturita’, quien estuvo en prisión preventiva por el caso Dinámicos del Centro, y a cerca de quince postulantes con condenas previas.
En el caso de Somos Perú, algunos medios de comunicación han identificado postulantes con condenas por delitos como hurto agravado, falsedad ideológica y apropiación ilícita. Ahora Nación, cuyo candidato presidencial es Alfonso López Chau, presenta al menos once aspirantes al Senado y a la Cámara de Diputados con sentencias firmes, incluidas por peculado y omisión a la asistencia familiar, además de candidatos con deudas pendientes con la SUNAT.
Crecimientos marginales:
Las encuestas continúan mostrando un escenario de movimientos muy marginales para los principales candidatos presidenciales. Rafael López Aliaga lidera la intención de voto presidencial, con 14.6%, según la última encuesta de CPI. Keiko Fujimori figura en segundo lugar, con 6.6%, seguida de Mario Vizcarra, con 4.7%.
Si se hace una comparación con elecciones pasadas, en 2021 las encuestas mostraban que a estas alturas lideraba un candidato que terminó por “desinflarse” (Forsyth), al punto de no lograr siquiera pasar la valla. A diferencia de lo que ocurre ahora con López Aliaga, el exfutbolista George Forsyth ya mostraba una sostenida tendencia a la baja a estas alturas. En el caso del exalcalde de Lima, muestra una preferencia sostenida, con ligeros incrementos. Aunque faltan semanas decisivas en el proceso, el candidato de Renovación Popular tiene un panorama favorable, que deberá cuidar.
En comparación con la campaña de 2016, donde la tendencia fue favorable para Keiko Fujimori durante varios años previos a la elección, lo que se vio reflejado en casi un 40% de votos y 73 congresistas de su partido, en este proceso necesitamos unir la intención de por lo menos 10 candidatos para acercarnos a ese resultado. En ese proceso también, es importante destacar que Kuczynski, a pesar del crecimiento de Mendoza, y en algún momento de Barnechea, pudo sostener el segundo lugar de las preferencias hasta el día del proceso electoral, logrando pasar a segunda vuelta. El crecimiento de las otras candidaturas inició muy tarde, y no fue suficiente, además, de que, en el caso de la candidata de izquierda, su votación se vio afectada por la presencia de Gregorio Santos.
A la fecha, la fragmentación y la falta de liderazgos consolidados hace que un escenario de una primera vuelta dispersa sea altamente probable, como ocurrió en 2021, así como una segunda vuelta definida más por descarte que por adhesión.
En su lugar, el vacío de propuesta se estaría llenando con confrontación. Las denuncias cruzadas entre José Luna Gálvez y Rafael López Aliaga, así como los ataques entre candidatos de izquierda como Ronald Atencio y Alfonso López Chau, muestran una campaña que empieza a girar en torno al descrédito del adversario.
El anuncio de José Luna Gálvez, candidato presidencial por Podemos Perú, de interponer una denuncia penal contra Rafael López Aliaga reflejaría que los enfrentamientos personales estarían desplazando al debate de propuestas. La estrategia sería desgastar al adversario, más que persuadir al electorado.
En la izquierda, las críticas de Ronald Atencio, candidato de la alianza Venceremos, contra Alfonso López Chau, de Ahora Nación, reavivan la usual disputa por la representación y el liderazgo de ese espectro ideológico. Atencio acusó a López Chau de ser un político de derecha, alineado con los gremios empresariales.
Aunque la evidencia demuestra que las candidaturas de izquierda y centro izquierda, son las que más crecen en la última etapa de las elecciones, la fragmentación en ese sector ideológico, y la amplia oferta de candidaturas populistas, pueden generar que más de una tenga acogida.
Los episodios configuran un escenario en el que la confrontación pública se convertiría en el eje central de la campaña. La interrogante es si esta estrategia tendrá resultados en una ciudadanía desgastada con la política.
¿Avanza la vacancia?:
El presidente José Jerí continúa con su propio frente de desgaste. De momento, el panorama continúa con cierta incertidumbre. Renovación Popular insiste en reunir las firmas para convocar a un Pleno extraordinario que debata su censura o vacancia, con 56 firmas a un estimado de 62. El número todavía no alcanzaría para un umbral decisivo, pero el escenario de riesgo sigue abierto para el mandatario. Alianza para el Progreso podría inclinar la balanza. Después de todo, se trata de una bancada que se guía por lo pragmático y recalibra sus posiciones según el contexto. Los cuestionamientos al partido, y el avance del cronograma electoral, podrían motivar que este bloque respalde la convocatoria a sesión plenaria, e incluso a una salida del actual mandatario. En APP, la lógica que prima es la electoral.
Mientras Renovación continúa con las firmas, persiste el debate sobre la figura jurídica que recaería sobre Jerí. El congresista Segundo Montalvo, de Perú Libre, plantea que una censura sería una “censura al vacío” y estaría empujando la narrativa hacia la vacancia, cuyo proceso es más largo.
Todo lo anterior revela que no hay consenso en el Congreso sobre el fondo o forma, lo que le da un margen de acción a Jerí. Sin embargo, este margen es cada vez más angosto con nuevas denuncias en su contra. El denominado Chifagate no es la única sombra de cuestionamiento sobre Jerí. Ahora, diversos medios de comunicación han revelado sobre presuntas contrataciones irregulares de mujeres que habrían ingresado a Palacio en horario atípicos, incluso con estadía nocturna, y que luego obtuvieron órdenes de servicio o designaciones en diversas entidades públicas. Esto habría motivado a que el sector conservador opte por sumarse a una censura o vacancia del presidente.
El desgaste progresivo que viene enfrentando el mandatario ha colocado al Ejecutivo en una postura defensiva, pues el gobierno pasó de una comunicación dirigida a amenazar a la prensa con acciones legales a una moderarse en el discurso. A ello, se le suma la apertura de investigaciones por parte de la Contraloría y de la Fiscalía de Corrupción de Funcionarios, lo que complica el escenario para Jerí en el plano judicial.