Dina versus Dina
Dina vs. Dina:
La presidente Dina Boluarte ofreció su último mensaje a la nación en Fiestas Patrias. Por más de cuatro horas, este discurso, lejos de ser el tradicional ejercicio de rendición de cuentas, ha sido un mensaje orientado a marcar su nueva postura política. Se trata de una Dina que ha desmarcado de su antigua figura, asociada a Perú Libre, y los símbolos con los que construyó su identidad política de candidata, en 2021, para presentarse como una mandataria pragmática y funcional al equilibrio de poder en el Congreso.
La presidente se apoyó en su mensaje para declarar su ruptura con lo que, ahora, considera, “ideas trasnochadas” de la izquierda radical, que alguna vez representó. Boluarte prefirió ofrecer un discurso dirigido a los sectores con los que hoy mantiene una frágil pero útil alianza política. Especialmente dirigido para quienes se proyectan con algún tipo de posibilidades electorales en 2026, tanto en el Congreso bicameral como en gobiernos subnacionales.
En el mensaje de 28, Boluarte estuvo en el centro de la narrativa, dando a entender que su permanencia en la presidencia de la República evitó el colapso del país. “¿Qué hubiera sucedido si no hubiera asumido el gobierno? (…) El país estaría sumido en un indeseado vacío de poder con graves consecuencias (…) camino a convertirnos en un país fallido”.
Este enfoque generó reacciones en el Hemiciclo, de los que se consideran sus opositores, con interrupciones y gestos de desaprobación. Asimismo, la mandataria optó por no detallar las acciones concretas del gobierno para este último año. Apurando el final del discurso que, a esas alturas, ya superaba las cuatro horas, Boluarte eligió agradecer a su entorno cercano. Esto último también evidencia que su prioridad no era presentar un programa trazado para 2025 y 2026, sino reforzar su nueva narrativa política, buscando integrarse al sector político que le da soporte a su frágil gobierno.
Dina Boluarte busca asentarse como una figura propia, con legitimidad en el escenario político, y no como la vicepresidente que, casualmente, asumió el gobierno de Pedro Castillo. El Hemiciclo semivacío, con el que terminó su discurso, también puede ser una imagen simbólica de cómo llega al final de su gobierno: con ínfima aprobación ciudadana (3 % según la última encuesta), y cuya continuidad depende, en realidad, de quienes ven en ella una figura utilitaria.
Mesa Directiva 2025 – 2026:
El Congreso eligió a José Jerí, de Somos Perú, como presidente para el Período Anual de Sesiones 2025 – 2026, el último del actual Parlamento. Jerí es acompañado en la Mesa Directiva por Fernando Rospigliosi, de Fuerza Popular; Waldemar Cerrón, de Perú Libre; e Ilich López, de Acción Popular, en la primera, segunda y tercera vicepresidencia, respectivamente. La Mesa Directiva del denominado Bloque Democrático o Bloque País obtuvo 79 votos a favor, mientras que la lista encabezada por José Cueto obtuvo 40 votos a favor. Este resultado, por encima de lo previsto, evidencia el respaldo de bancadas que, aunque de manera pública no respaldaron a ninguna de las listas, en privado tomaron una postura pensando en la distribución de las comisiones ordinarias.
Para el gobierno de Boluarte, la Mesa Directiva liderada por Somos Perú, Fuerza Popular, Perú Libre y Acción Popular supone un escenario de relativa tranquilidad. José Jerí representa una extensión de la cercanía de Boluarte con la presidente de Somos Perú, Patricia Li Sotelo. Contar con un Congreso con disposición al diálogo es relevante para una presidente sin bancada propia y con un margen de acción reducido. Si bien algunos gobernadores regionales del partido han sido críticos contra Boluarte, han terminado suavizando su discurso. Jerí es, para el gobierno, un actor político funcional, aunque sin mucha capacidad de contener las tensiones internas del Congreso.
Desde un punto de vista más amplio, si bien la Mesa Directiva refleja una recomposición estratégica del Bloque Democrático, hay cierta debilidad en la presidencia. Las denuncias que recaen sobre el nuevo presidente del Parlamento, por una presunta violación y un supuesto cobro de coimas, son un factor de presión por parte de las bancadas que han perdido en esta elección. El nuevo presidente del Congreso deberá saber tender puentes justamente con este sector para poder minimizar la amenaza latente de una moción de censura en su contra, en especial estos primeros meses a cargo. Como antecedente, el desempeño de Jerí a cargo de la Comisión de Presupuesto en el período 2023 – 2024 fue poco eficiente, aunque no generó molestias, demostrando, más bien, una escasa capacidad de liderazgo político y técnico en ese momento. Además, se le suma un año electoral que se avizora complejo, pues la mayoría de los congresistas, especialmente quienes sean candidatos, buscarán avanzar en sus iniciativas, posiblemente de corte populista, confrontando a quienes busquen frenarlas, con discursos para la tribuna, en búsqueda de votos.
El resto de la Mesa Directiva aporta estabilidad en la medida que se trata de alianzas políticas ya consolidadas. Fernando Rospigliosi es la cuota de Fuerza Popular; mientras que Waldemar Cerrón, en su tercer período consecutivo en la segunda vicepresidencia del Congreso, ha demostrado ser mucho más pragmático que ideológico o radical. Fuerza Popular y Perú Libre han demostrado convivir, en el Parlamento, sin sobresaltos. Por su parte, Ilich López, de Acción Popular, completa esta Mesa Directiva que, si bien recompuesta, es una continuidad de la anterior. López, además, estará enfocado en postular al Gobierno Regional de Junín y su actuación reciente como presidente de la Comisión de Economía lo perfila como un congresista dispuesto a negociar.
Se trata de una Mesa Directiva balanceada, con un bloque mayoritario que ha mantenido cohesión, pero que deberá enfrentar la distribución de las comisiones ordinarias como primera prueba, ya que cada bancada priorizará las comisiones con una visión electoral, también.
Panorama 2026:
Las proyecciones para las Elecciones Generales 2026 revelan, hasta el momento, un escenario fragmentado, con un bajo nivel de respaldo a los principales partidos y figuras políticas con intención a la presidencia de la República. Según la última encuesta de Ipsos – América TV, Fuerza Popular lidera con un 7 % de intención de voto, seguida por Acción Popular, con 5 %, y un conjunto de partidos como Perú Libre, Renovación Popular y Alianza para el Progreso que apenas alcanzan el 4 %. De manera individual, un 9% votaría por Keiko Fujimori; un 8% por el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga; y un 6% por Carlos Álvarez. Un gran número, como el gobernador César Acuñar, el expresidente Martín Vizcarra, Phillip Butters, George Forsyth, Jorge del Castillo, entre otros, figura con 2%.
La encuesta refleja la dispersión del voto y, a ocho meses de las elecciones, ninguna figura presidenciable se consolida con un liderazgo claro. Si bien hay un evidente rechazo a los partidos más cuestionados, por su vínculo con denuncias de corrupción o relacionado al desprestigio institucional, aún lideran las encuestas. El símbolo partidario podría tener más peso que las propuestas o la credibilidad en las urnas. Los resultados proyectarían una elección marcada nuevamente por la polarización y la fragmentación. A la fecha, no hay indicios que una de las figuras surja como una opción de consenso para la ciudadanía. Lo que significa que, para 2026, habrá un Congreso bicameral igual o más atomizado que el actual.
Por último, este sábado 2 de agosto, a las 11:59 p.m., culmina el plazo para inscribir las alianzas electorales ante el Jurado Nacional de Elecciones. Si bien había partidos que habían adelantado la conformación de una coalición, como el PPC y Unidad y Paz, así como otros que vienen dialogando desde hace semanas, aún no hay una alianza inscrita ante el JNE. No hay mucha claridad de cómo se reconfigurarán las fuerzas políticas, de cara a los próximos comicios.